seguimos en Londres en este viaje interminable. Hay momentos un poco caballo, tocando cada día, entrevistas, viajando, durmiendo cero y comiendo rápido. ¡Cómo amamos Barcelona! Estaremos trotando por España durante todo el mes de Abril hasta que volvamos a salir otro mes hacia Australia con Architecture in Helsinki y unos cuantos conciertos por Europa antes del Primavera, ¡que este año no puede ser mejor!

A todo esto, me levanto por la mañana y me encuentro un mail muy divertido de un chico (o un señor, no lo sé) bastante enfadado por la entrevista que di para el El País. Bueno, al estar expuesto casi todo el rato sueles recibir muchos mensajes de este tipo aunque habitualmente son más los de cariño o alguien que te recomienda un disco, una canción, etc. Cosas buenas. Nunca me suelo molestar, me encanta la diferencia, que la gente piense distinto, discuta o que no le guste nada lo que hago. Es muy estimulante. Sin embargo, cuando alguien pierde bastante tiempo de su vida para encontrar tu e-mail personal y dedicarte unas palabras chungas me hace pensar.
No me voy a poner a comentar esa entrevista o cualquier otra, porque es bastante aburrido, pero igual piensen que yo tampoco estoy de acuerdo con textos que se escriben, sampleando cosas que dije de una forma y aparecen de otra y todo eso. En esta por ejemplo hay un tufillo nacionalista que me va muy poco, aparte de que mis abuelos se preocuparon bastante porque decía que no tengo dinero. Y que tenía que robar comida a mis compañeros de piso. Bien, ¡es Félix el que tenía que robar! Estaba sentado al lado mío en la entrevista y algunas palabras suyas aparecieron como mías. Todos los que me conocen saben que vivo solo y que las banderitas, los himnos y todo eso me dan bastante igual. De todos modos, lo pasamos genial ese día, pillé la raqueta que la echaba bastante de menos, nos engorilamos y nos trataron genial. Lo que importa:
Félix se arruinó totalmente para sacar Alegranza, comiendo chistorra de El Día y agua del grifo y ahora a nadie le cuesta un segundo llamar para pedirnos, subirse en la nave, intentar hacer amigos rápidos y comerse un trocito. Recuerdo un episodio dantesco con una distribuidora que nos amenazó cuando decidimos cambiar de gente que acercara los discos a las tiendas. Lo habían pillado de rebote, no habían hecho nada por nosotros, ni les habíamos visto la cara nunca. Las primeras 2000 copias las llevamos en mano a los sitios o por correo, los primeros conciertos los montamos con unos amigos, muchos de los sellos que ahora nos llaman son los mismos que pasaron de estas canciones al principio. Que no se engañen. Si ahora podemos viajar por países, probar comida diferente, tocar con soundsystems grandes y con buenos graves y gente que baila, canta y se divierte es porque desde el principio decidimos no escuchar ningún consejo de dinosaurios, hacer todo con ilusión, ingenuidad y buenos sentimientos.
Así que de verdad, no es necesario ponerse mal. No se tomen en serio lo que lean, ni lo tan bueno ni lo tan raro, es un relato siempre y la gracia es que todos los ojos son diferentes. No vamos a responder nada feo, no voy a escribir una carta a El País, El Mundo, La Razón o lo que sea. Si acaso, al fanzine de algún amigo para darle las gracias. No vamos a entrar a un foro a tirarnos piedras contra un texto desconocido. Nos gusta ver la cara de la gente y escuchar la voz. El poquito tiempo que nos deja esto lo dedicamos a llamar a nuestra familia por teléfono, tirarnos en un sillón, mirar al techo en silencio, ver Entourage, buscar a Rick Ross en youtube, comer cualquier cosa o dormir a deshoras.
¡Es bueno de tan ridículo! Nos vemos pronto en La Pedrera con los que quieran venir. El sonido será extraño pero me hace mucha ilusión estar ahí, ¡se ve todo el Paseo de Gràcia desde el escenario!
A las familias: todo bien, estamos sanos, contentos y tenemos pounds. No se preocupen.
Abrazos,
Pablo




















